viernes, 23 de noviembre de 2007

Ser aitites, que maravillosa aventura¡¡¡¡¡¡

Tengo la dicha de tener mi nieto de tres años, él nos ha convertido a mi marido y a mi en aitites, nosotros, que en Argentina ni sabíamos que existía esa palabra, nos canta en euskera y hasta casi se enoja cuando nos sugiera alguna cosa aprendida en la escuela y no le entendemos. Es nuestro sol del fin de semana. Sólo podemos verlo esos días ya que mi hijo se separó de su esposa cuando el peque tenía poco más de un año, y bueno, ahora lo llevamos bien. Nos hemos adaptado. Ahora lo achuchamos tantas veces como queremos, lo disfrutamos y en esas horas semanales nos hace los seres más felices, todo lo demás queda relegado, y les diré con absoluta objetividad, que es precioso, que mi vida cambió cuando él entró en nuestras vidas, que como he dicho es el sol de los fines de semana. Bravo por todos los abuelos que podemos sentir de esta forma tan maravillosa.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Vacaciones en el campo

Visitando el blog de un santafesino como yo, recordé mis antiguas vacaciones y le comenté lo que quiero compartir aquí también.
Yo como muchos, pasé mis vacaciones de pequeña en el campo de mis tíos, que realmente eran primos de mi mamá, pero a los que se los consideraba Tios.
Recuerdo esas madrugadas y las aventuras que pudimos vivir con mi hermano en aquellos días y que como siempre sucede a los nenes de ciudad vienen ligadas a cosas para nosotros desconocidas como el montar a caballo y caerse del mismo tantas veces como subías, triturar el maíz que previamente deschalabas, dar de comer a las gallinas, y los atracones a la sombra de los árboles frutales, con frutas con el sabor más rico que puedas tener en la memoria. Sacar el agua del pozo, montados en el caballo que hacía el recorrido sólo sin que nosotros hiciéramos nada, sólo disfrutar de ese paseo monótono y sin fin. Que hermosos recuerdos, gracias por traérmelos

Sólo la muerte es ausencia, partir es volver no más. . . .

Es cierto, y así lo dice un catautor, pero que difícil es no sentir la distancia como una verdadera ausencia, y si bien como dice una amiga en Mayormente, nunca estás lejos cuando puedes volver, pero. . .
Nosotros, llegamos a España hace 8 años, un 5 de diciembre, y sin temor a equivocarme creo que fueron las peores navidades vividas.
Aquí es muy común una publicidad, para nosotros desconocida hasta ese momento, aquella que dice: "Vuelve, a casa vuelve, por navidad. . ." se que ustedes comprenderán lo que sentimos cuando la escuchamos por primera vez, que angustia tan grande, que desesperanza.
Pero, el tiempo va pasando, y por suerte en mi caso hemos podido volver varias veces a ver a nuestros seres queridos, a los lugares, las cosas, los sabores, los olores que uno ama, y eso hace también que uno se vaya acostumbrando no sólo a la distancia sino también a las despedidas, la primera, fue la peor,y después las que siguieron, es como que uno se acostumbra a dejar en la esperanza de volver a reencontrar.
Creo que el verdadero dolor del desarraigo se siente cuando un ser amado nos deja y no podemos estar allí. Esos son los momentos en que uno se da realmente cuenta del poder que tiene 12.000km en medio.
Me sigue gustando la navidad, tengo mis hijos, mi marido, mi nieto, mi madre y aquellas personas que por amor se han acercado a nosotros, con ellos y espiritualmente con todos mis seres queridos y con todos vosotros, pasaré ésta navidad y será hermosa. Cra

miércoles, 21 de noviembre de 2007

SENTIMIENTOS

Hablar de sentimientos parece tan fácil como decir, tu sientes algo, lo manifiestas y ya está. Estás alegre, pues ríes; estás triste, entonces lloras. Sin embargo, día a día todo se complica. Nos encontramos con ocasiones en que tenemos tantas ganas de reir como de llorar y eso se torna en algo horrible. Queremos ser felices pero la pena nos llena tanto que cuando empezamos a reir nos salen las lágrimas. Cómo hacer para sentir lo adecuado en el momento oportuno? Y la respuesta que todos dan aunque parezca que son distintas, cunfluyen en algo: Tiempo. Dichoso tiempo que parece ser que nos ayuda a superar lo inimaginable.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Inmigrantes eran los de antes

Como casi todos en Argentina, la mayoría de mis antepasados son extranjeros. De mis cuatro abuelos, tres eran españoles, sólo mi abuela paterna era criolla, argentina de varias generaciones, lo que convirtió a mi familia en una familia muy habitual. Cada uno de mis abuelos tiene su historia como todos y cada uno de los inmigrantes, muchas dolorosas, historias de desarraigo, de ausencias, historias que nada tiene que ver con las de la mayoría de los actuales inmigrantes, dentro de los cuales me incluyo desde hace 8 años. Por citar una, la historia de mi abuelo paterno que a sus dieciseis años partió de un pequeño pueblo de Cáceres, con lo puesto y poco más, con su atadillo que tenía como mayor riqueza un poco de pan, chorizo y lo imprescindible para enfrentar casi un mes de travesía por mar, hacia una tierra de la que tenían conocimiento por cartas de alguien que se había animado un poco antes. Y así llegaban, solos, sin dinero, sin profesión y dispuestos a trabajar en lo que fuera. Cuando veo todo lo que él fue capáz de hacer sólo con su tezón, con su horradéz y su fortaleza no puedo más que sentir admiración. Yo, que viajé en avión, con azafatas que me traían mi comida, que había visto por internet desde fotos hasta un plano de la ciudad en la que pensaba radicarme, que sabía los puestos de trabajo en los que intentaría postularme, no puedo dejar de recapacitar y sinceramente pensar que inmigrantes eran los de antes. Claro que hablamos de una importante mayoría, sin creer ingenuamente que todos emigran de esa forma, como en toda moneda hay otra cara, la de los que llegan en pateras si es que logran llegar. Creo que a pesar de las diferencias, todos tenemos cosas en común, como la pena por todo lo que dejas, el temor por lo que desconoces, el miedo a la equivocación, a la soledad, eso y sobre todo eso, hacen que los inmigrantes tengamos rasgos comunes, y hace que haya tantas y tantas historias que ojalá alguien me cuente y me enriquezca. Hasta otra oportunidad.

viernes, 16 de noviembre de 2007

mi primer escrito


Sinceramente no se bien porque he iniciado ésto, pero bueno, quizás sirva para hacer algún amigo, quizás para conocer opiniones distintas, sea como sea, que sea lo mejor. Soy una mujer común con problemas comunes, que tiene un gran orgullo y una meta por sobre todas las demás: la felicidad de mi familia que es mi mayor y único tesoro.